La Dermocosmética consiste en una estética que nos permite acceso a una mejor calidad de vida tratando y corrigiendo muchas afecciones que provocan alteraciones en el aspecto físico de la piel.
La esperanza de vida en 1905 era de 55 años, en 2000 era de 79,3 años, en 2011 de 84,81 años y de 85,8 se calcula que se habrá situado en en 2040. El aumento de la esperanza de vida, la mejora de las
condiciones laborales, asistenciales y de los métodos diagnósticos, de las condiciones de vida, la
identificación de nuevos factores de riesgo y la conciencia preventiva han contribuido a un gran cambio en la vida de la actual población que alcanza edades cronológicas superiores a los 80 años en unas
condiciones bio-psico-sociales excelentes.
Esto conlleva a unas demandas desconocidas hasta este momento de adecuar la imagen a las características y capacidades de la persona actual, es por ello que la Dermocosmética surge con fuerza para cubrir estas necesidades y responder a la creciente demanda de cuidados de imagen, dirigidas a la
reparación, restauración, mantenimiento y prevención del deterioro tisular para lograr el más alto nivel de bienestar físico y psicológico en las personas y, por tanto, una mejora de la salud.
Dermoestética y productos naturales
El consumidor identifica el concepto de “belleza natural” con valores como el bienestar, la salud y el medio ambiente, según el primer macroanálisis europeo neutral y objetivo sobre “productos naturales en
cosmética” llevado a cabo por la Asociación Española de Perfumería y Cosmética (Stanpa) a partir de tres
estudios que cubren tres perspectivas: social (Sigmados), digital (Epsilon) y del mercado (Mintel).
El peso en España de este tipo de cosmética es un 10% inferior a lo que se observa en otros países como
Alemania, Francia o Reino Unido, posiblemente por las características de los productos en los diferentes
mercados y el distinto peso de los productos de higiene y cuidado personal básico, concluyen desde
Stanpa.
La investigación realizada por Mintel determina que este mercado en España creció significativamente
hace unos años, permaneciendo estable desde 2015. Su valor alcanza los 780 millones de euros según
estimaciones de Stanpa, en torno a un 11% del mercado, a pesar de que el 30% de los lanzamientos al
mercado se vincula de una u otra forma con esta categoría.
Según explican, “los productos más demandados son los de aseo e higiene (cremas de manos, pies y
cuerpo, jabones, geles, depilatorios y afeitado) y cuidado del cabello”.
Frente a las preferencias del consumidor en cuanto a las características que debe tener un producto de
cosmética natural, casi la mitad de la población considera que no puede haber un cosmético
completamente natural ya que es necesario incluir algún proceso o ingrediente para que sea más eficaz
y agradable o eliminar posibles efectos adversos.
“Tecnología y ciencia aportan valor a la cosmética”. Para más de las tres cuartas partes de la
población el uso de la tecnología es positivo y hay pleno consenso (92%) a la hora de combinar ciencia y
tecnología para mejorar la seguridad y eficacia de los productos cosméticos.




